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MÓNICA IGLESIAS : «EL YOGA NO SE BUSCA, TE ENCUENTRA»

Entrevista a Mónica Iglesias
Instructora de Ashtanga Vinyasa Yoga

¿Cómo llega el yoga a tu vida, y cuál es tu especialidad actualmente?

El yoga llega a mi vida de forma fortuita, en mi época de bailarina profesional. En aquel entonces participé en la inauguración de un wellness center (gimnasio-spa) y me regalaron una invitación, para tomar clases e ir al gimnasio. Resulta que en ese lugar estaban impartiendo unas clases de yoga del estilo Iyengar, yo no conocía esta disciplina. Al tomar las clases me gustó mucho, inmediatamente sentí una conexión interna profunda, desde ese día no me he separado del yoga. Esto fue en el año 2000, casi 2 décadas atrás. Los grandes maestros siempre dicen que el yoga no se busca, te encuentra.

Actualmente doy clases de Ashtanga Vinyasa Yoga mezclando los conocimientos de Anatomía, Iyengar y técnicas de danza. Todo depende de las necesidades particulares de los alumnos.

¿Por qué decidiste enseñar, y qué ha traído a tu vida ese proceso?

La verdad que fue algo muy natural, mi primera profe; al ver que tenía facilidades para realizar las posturas de yoga, me comentó que debía considerar la posibilidad de enseñar. Recuerdo que me dio ¡pánico!

El yoga para mí, siempre fue algo muy basto, no sólo se trataba de aprender a ejecutar posturas, saber sus beneficios y sus nombres en sánscrito: el yoga es una filosofía, una ciencia y un arte. Hay que estudiar mucha historia, filosofía del yoga, textos sagrados, como también anatomía, para entender el lenguaje del cuerpo y de la mente.
Es importante saber trabajar con la respiración y las emociones. Es una práctica diaria, un estilo de vida que te compromete por entero; pues es un viaje interno hacia tu propio encuentro.
Después de muchos años de estudios, práctica y talleres, tomé la decisión de enseñar. En esa época, todavía no existían las acreditaciones, sólo había una escuela de yoga en Santiago. Yo había tomado varios talleres con profesores que venían de India y Argentina. Comencé a dar clases de Iyengar en un gimnasio, ahí estuve varios años, y aprendí mucho. Luego mi profesora de Ashtanga Vinyasa Yoga, me pidió que diera clases en su centro, y acepté esa invitación. Fue otro periodo de aprendizaje intenso, años de práctica y estudios. Así fui descubriendo, que enseñar es algo que me apasiona, es un agrado y una bendición.

Todo este proceso ha traído más madurez y conciencia de la vida, y de las relaciones humanas. He podido conocerme en mis luces y sombras, enfrentar situaciones adversas y emocionales, aferrada a un pilar interno de fe y entrega a los designios del universo, confiando en que hay un plan superior, manejado por una fuerza misteriosa y sagrada llamada Dios: fuente, energía, padre o madre universal.

Enseñar lo que he aprendido durante todo estos años, es volver a revivir mis propias experiencias para poder entregarlas, es ayudar a otros a reconocer un terreno, en el cual ya caminaste.

La enseñanza me ha dado herramientas para entrar en el plano psicológico y emocional de mis alumnos, así he podido ayudarlos a avanzar, cuando se sienten estancados y apesadumbrados en la vida. He aprendido que mas que enseñar, uno como profesor educa, evocando el término etimológico de esta palabra, que proviene del latín “ex ducere” que significa encaminar, dar al que aprende los medios para abrirse al mundo, encausarlo hacia el pleno desarrollo de todas sus posibilidades.

Sabemos que dictas talleres de anatomía aplicada al yoga. ¿Cómo percibes el nivel de conocimiento general, que tienen tus alumnos de anatomía y biomecánica?

Efectivamente la anatomía es un tema que para muchos sólo lo manejan los médicos o quienes trabajan en el área de la salud, es muy poco explorado incluso para quienes practican y enseñan yoga. Creo que de a poco eso está cambiando, todos podemos aprender de anatomía, es necesario, pues se trata de nuestra estructura, nuestro territorio personal. No podemos entregar nuestro territorio sin saber nada de él, debemos entender el funcionamiento básico de nuestro cuerpo, como mantenerlo óptimo para la vida funcional, y saber que necesitan nuestros músculos para que nos acompañen hasta avanzada edad. Son cosas que nos otorgan la facultad para hacernos cargo de nuestro vehículo cuerpo, mantenerlo sano y en buen funcionamiento.

Cada vez que doy talleres de anatomía los alumnos salen maravillados, es realmente un antes y un después. Cosas tan simples como saber cuales son los ejes de rotaciones o los movimientos de una articulación, como también la anatomía estructural de la columna, la maravilla de la musculatura, junto con su capacidad para adaptarse a la elongación, y a las contracciones, que generar calor, en fin…uno se maravilla del fantástico diseño de nuestro organismo, y se acerca realmente a una inteligencia superior. ¿Quién pudo hacer este diseño tan perfecto? Es la pregunta que nos hacemos, cada vez que exploramos en la anatomía.

Desde los aspectos sutiles a los mas profundos, ¿qué cambios son lo que más te emocionan de tus alumnos?

El yoga es una transformación silenciosa, en una primera instancia los cambios se ven reflejados en el cuerpo físico. Luego se ven en un aspecto energético, luego se manifiestan en un estado de contento, de plenitud interna, y serenidad.

El yoga es una práctica que requiere de tiempo y paciencia, se ven cambios profundos a medida que se va recorriendo el camino, y cada uno se va percibiendo a sí mismo, reconociendo y acepta

¿Qué es lo más valioso que el yoga le ha dado en tu vida?

Un estado de confianza y paz, como también estabilidad interna y externa.

Hace algunos años atrás, el yoga era solo tema de pocos. Hoy se ha masificado, ¿cómo crees que esta practica ha influido en nuestra sociedad?

Una de las cosas importantes que nos ha entregado el yoga como filosofía oriental, es el saber que la espiritualidad está en cada uno de nosotros, en occidente muchos perciben la espiritualidad como algo religioso. El yoga te enseña que la espiritualidad está dentro de ti, que hay normas éticas universales para convivir de manera armónica y plena en una sociedad.
Estamos entendiendo como occidentales, que existe un mundo interno que debe ser escuchado y comprendido, que estamos todos conectados con todo y debemos construir una sociedad más justa y mas amable, pero para eso lo primero que debemos hacer, es conocernos. Así sabremos en qué vamos a aportar como individuos, a la época en que nos tocó nacer. Creo que de a poco el yoga ha otorgado otra manera de percibir la realidad, haciéndonos consientes, a medida que vamos despertando a una vida más conectada con nuestra verdadera naturaleza.

¿ Cuál es tu recomendación para quien están comenzado a practicar yoga?

Que tengan paciencia y que disfruten de los procesos.

¿ A quién admiras dentro del mundo del yoga?

Admiro a los de la vieja escuela como a B.K.S Iyengar, por todo su legado de enseñanza y literatura sobre el yoga, y a muchos practicantes de Ashtanga Vinyasa, que fueron los primeros en traer esta práctica a occidente, como Richard Freeman quien fue mi profesor en Alemania, a David Swanson, Jhon Scott, Mati Ezraty entre otros.

Mónica Iglesias junto a su maestro Richard Freeman

¿Tienes alguna frase que te impulse en los días más bajitos?

Más que una frase, cada vez que me veo en situaciones complicadas como: triste, perdida y desorientada, me digo a mi misma…


«Todo pasa, incluso las emociones más fuertes y demoledoras son pasajeras, todo tiene un proceso, respira profundo. Después de cada tormenta llega la calma, es cuestión de saber esperar. Paz-ciencia, la ciencia de la paz«

Te invitamos a conocer más de Mónica Iglesias en www.asthangavinyasa.cl / @monicaiglesiasyoga

¡Atentas a sus clases y próximos talleres!

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