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¿Cómo evitar el stress de los plazos de entrega?

Cuando una fecha de entrega se acerca el estrés aumenta y, normalmente, la presión de cumplir con el deadline y de hacer un buen trabajo multiplica nuestra productividad. ¿Cuántas veces durante tu vida académica dejaste un trabajo o un examen para el último momento tratando de condensar en unas horas varias semanas de estudio?

No hay duda de que los plazos pueden ser estresantes, pero también cumplen con una función: la de no eternizarnos en una tarea. Juanmi Olivares, mentor de emprendedores señaló para Vogue España; recuerda la Ley de Parkinson, que afirma que “el trabajo se expande hasta llenar el tiempo disponible para que se termine”.

“Las tareas funcionan exactamente igual que el gas dentro de una botella, ocupan todo el espacio que tienen. Si yo tuviera que prepararme para una presentación que tengo dentro de un mes y empezara hoy estaría todo el mes con esa ponencia en la cabeza, pensando en cómo mejorarla y dedicándole tiempo”, ejemplifica Olivares. “Sin embargo, si acotamos esa fecha a dos días nuestra concentración va a ser máxima durante ese tiempo, y una vez que acostumbras a tu cerebro a esos hábitos de alto rendimiento obtienes mucho más en menos tiempo, con un peak de trabajo y peaks de descanso”, explica.

La acumulación de tareas, la hiperconectividad y la fuerte competencia del mercado laboral son importantes fuentes de presión para cualquier trabajador, la diferencia está en lidiar con esas exigencias de forma positiva y considerándolas un reto motivador que vamos a lograr o, por el contrario, asumir esas cargas como estrés paralizante que no somos capaces de gestionar.

“El estrés en sí no es malo, es un proceso que desencadena toda una serie de respuestas a nivel químico, psicológico, motor y fisiológico y nos intenta dotar de recursos para hacer frente de forma eficiente a todas nuestras tareas”, afirma la psicóloga Cristina Wood. “Sin embargo, cuando es muy elevado, prolongado en el tiempo y se exagera empieza a ser perjudicial para la salud”.

Además, si dos personas que se encuentran en la misma situación es posible que una se sienta estresada mientras la otra esté totalmente relajada. El estrés es subjetivo, y depende de nuestra forma de reaccionar ante ciertas situaciones. Por eso, la posibilidad de cambiar cómo nos sentimos ante los deadlines, al igual que ante cualquier otra cuestión que nos preocupe, está en nosotros. Estos son algunos de los consejos para conseguirlo, según los expertos:

VER EL CALENDARIO COMO JUEGO

El calendario es una de las áreas clave en cualquier vida laboral, pero especialmente en la de un emprendedor, defiende Juanmi Olivares, quien es un gran partidario de la metodología time blocking, que consiste en la fijación de horarios y la repartición de tareas por bloques.

“Se trata de que cuando te despiertes por la mañana ya sepas en qué vas a invertir tu tiempo y comprometerte contigo mismo a cumplir con un calendario, porque a veces nuestra mente nos sabotea y hace que nos cueste acabar una tarea”, apunta Olivares. “Para mi es como un juego, como el tetris, en el que tienes que ir encajando cada pieza”.

PRACTICAR LA VISIÓN OBJETIVA

Si el estrés es subjetivo, tratemos de ser lo más objetivos posibles para tratar de contrarrestarlo. En este punto es interesante analizar qué nos estresa realmente: ¿Es porque no tenemos tiempo suficiente para realizar la tarea? ¿Es porque queremos hacerlo muy bien? ¿Es porque en realidad no queremos hacerlo? La respuesta puede ser muy clarificadora.

REBAJAR LA AUTOEXIGENCIA

Una de las claves para romper con el agobio de las entregas es revisar la autoexigencia, ya que muchas veces la presión que nos imponemos es desmedida. “Si quieres llevar tu trabajo a la perfección debes asumir que nunca va a ser perfecto, debe ser notable para poder sacarlo adelante y que después sea el cliente o el mercado quienes te digan que es sobresaliente”, destaca Olivares.

“Las personas que se estresan suelen ser muy autoexigentes”, según la psicóloga Wood, que recomienda buscar soluciones y no compararnos con los demás. “Cada uno tiene su propia situación”.

TENER CLARO LO QUE QUIERES

Si no te identificas con ninguno de los puntos anteriores pero las fechas de entrega te agobian, puede que estés inmersa en un trabajo que no te guste. “Quizás la tarea que estás haciendo no te motive”, señala Olivares. “A lo mejor estás trabajando para cumplir el sueño de otro en vez de el tuyo propio”, ya que en su opinión esta desmotivación es más común entre trabajadores por cuenta ajena. En cualquier caso, es un buen ejercicio analizar si tu trabajo te motiva o si ha dejado de ser tu pasión.

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